lunes, 18 de enero de 2010

La criatura bajo las patas delanteras y agacho la cabeza a fin de que su cara no estuviera a mayor altura que la mia y poder mirarme a los ojos. - ¿Jacob? - pregunté, sin aliento. Su replica fue un sonido sordo y profundo, muy parecido a una risa desvergonzada. Los dedos me temblaron levemente cuando extendí la mano para tocar el pelaje marrón de un lado de su cara. Jacob cerró los ojos e inclinó su enorme cabeza en mi mano. La pelambrera era suave y áspera al mismo tiempo y cálida al tacto. Me picó la curiosidad y hundí en ella los dedos para saber como era la textura, acariciando el cuello allí donde se oscurecia el color. No reparé en lo mucho que me habia acercado hasta que de pronto, y sin aviso previo, me pasó la lengua por toda la cara, desde la barbilla hasta el nacimiento del cabello. - ¡Eh, Jacob, bruto! - me queje al tiempo que retocedía de un salto y le propinaba un manotazo tal y como hubiera hecho si hubiera estado en su forma humana. Mientras se alejaba, soltó entre dientes un aullido ahogado, se estaba riendo de nuevo.

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