martes, 6 de abril de 2010

nine

Eran las 8. Ya estaba vestida, me puse un vestido que me había comprado hace unos días. Era hermoso, era perfecto para la ocasión. Me maquillé, me pase la planchita, me arregle un poco y ya eran las 9. Estaba más que pronta. Ansiosa de que me venga a buscar Peter, con el celular al lado por si me llamaba, estaba muy nerviosa. Prendí la compu, no había nadie conectado, la apagué. Me senté en la cama, me aburría demasiado, entonces decidí llamar a mi amiga Mari, a ver en que andaba…
- Solcha – dijo casi gritando mi amiga cuando reconoció mi voz en el teléfono.
- Mari, ¿estás lista?
- Casi, me faltan un par de cosas, ¿y vos? – preguntó
- Yo sí, hace rato. Ahora no sabía qué hacer y te llamé, falta como media hora para que venga el Pela, me aburro – dije con vos triste.
- Bueno, eso te pasa por ser tan ansiosa y apurada, desde las 6 que estas preparándote. Relajate Solcha – gritó Mari.
- Tenes razón. Bueno, nos vemos en un ratito, suerte diosa - le dije mientras colgaba el teléfono.
La verdad que sí, estaba muy estresada. Tenía que calmarme. Entonces me suena el celular, salté de la cama y corrí al escritorio. Levanto el cel, y se me paró el corazón. Decía: PELA Llamando. Que emoción, me estaba llamando.
- Hola – dije como si no supiera que era él.
- Sol, soy yo Peter, ¿qué hacías?
- Nada, peinándome un poco – mentí, hace siglos me había peinado.
- Ah está bien, bueno, en 15 salgo para ahí, esperáme linda – dijo con una voz tan dulce.
- Dale te espero, besitos – dije y colgué.
Ay por Dios, que voz de MACHO que tenía por teléfono, confieso que fue lo mejor hablar con él por teléfono, aunque hayan sido solo 5 minutos, no se imaginan cuanto lo amo. Suena el timbre.
- Yo abroooooooooooooooo – GRITE.
- ¿Quién es?- preguntó mi hermana con cara rara.
- Un amigo que me lleva a la fiesta que te conté. Chau Emi nos vemos – le dije mientras corría a la puerta.
Abrí la puerta, estaba él. No existen palabras para describir lo hermoso que estaba. Quede callada, no me salían palabras. Él parece que tampoco, me miró a los ojos, sin decir una palabra. Finalmente habló.
- Wow, estás muy linda – me dijo con una sonrisa enorme.
- Vos también, te queda perfecta esa camisa – le dije y los dos reímos.
- Mejor vayamos afuera porque está la chusma de mi hermana – dije con cara de odio
Asintió con la cabeza, me agarró de la mano y me llevó hacia la calle. Íbamos a ir caminando, quedaba a dos cuadras la casa del chico de la fiesta. Hacía mucho frio, no llevé abrigo de lo boluda que soy y estaba casi temblando.
- ¿Tenés frio? – me preguntó abrazándome.
- Si, mucho – dije recostando mi cabeza en su hombro mientras caminábamos.
- Tomá – dijo separándose de mí y ofreciéndome su buzo.
- Gracias, pero cuando lo necesites, pedilo – le dije poniéndome su buzo que tenía el mejor perfume del mundo. Nose si era porque era suyo, pero estaba tan calentito.
- Me quedaría acá, abrazándote, toda mi vida – me dijo suspirando
- Yo igual – dije mientras apartaba mi cabeza de su pecho, tan cálido y con ese perfume hermoso, como él.
Nos miramos a los ojos por un momento bastante largo. El cielo estaba muy estrellado y la luna estaba llena, hermosa noche, en todo sentido. Sonrió y me volvió a abrazar para que no tenga frio, faltaba poco para llegar, lamentablemente.

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