miércoles, 7 de abril de 2010

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Nunca me imaginé que iba a haber tanta gente en la fiesta. Estaba todo el liceo, y chicos de otros liceos, millones. Pero eso no me importaba porque iba a su lado, y ya nada más nos importaba. Peter entró a mi lado, con vergüenza ya que no conocía a nadie, y Mari y Pipe todavía no habían llegado. Estábamos solos en medio de tanta gente sin saber a dónde ir. Entonces lo agarro de la mano y empiezo a caminar hacia un patio que había, que por suerte no había nadie.
- Te traje acá porque hay demasiada gente ahí adentro, cuando vengan Pipe y Mari entramos, ¿te parece?
- Me parece perfecto – dijo con una sonrisa pícara.
Reí, estaba nerviosa, mejor dicho, incomoda de tanto silencio. Se sentó a mi lado, en un banco de esos de plaza que había en el patio del fondo, era un lugar hermoso, sin dudas era soñado. Me pasó el brazo por encima del hombro y me recosté sobre su pecho, sin exagerar hacia muchísimo frio, pero estando a su lado, casi que no lo sentía. Era tan lindo, tan perfecto, que no podía pensar en otra cosa que no fuera él.
- ¿Estás cómoda?
- Mejor no podría estar – dije riéndome suavecito.
- Buenísimo – respondió en voz baja.
No sé porqué pero últimamente, si estaba con él, el silencio ya no me incomodaba, es más me daba paz, me relajaba. Sentía su respiración tan cerca, me abrazaba con ternura y calidez. Como dije antes, sus brazos y su pecho eran el paraíso. Cerré los ojos y respiré hondo, él me dio un beso en la cabeza, era tan tierno.
- Chicos, llegamos – grito Mari y me sobresalté.
- ¿Interrumpimos algo? – dijo Pipe con la misma voz burlona de siempre
- No tarado – dije mirándolo con odio.
- ¿En qué andan? – preguntó Mari sentándose en el banco que estaba en frente al nuestro.
- Los esperábamos acá sentados, porque adentro hay mucha gente – contesté
- Si, es verdad, demasiada para mi gusto – dijo mari dándole un beso a su novio.
- Aflojen, no están solos – dijo Peter riéndose
- Sh, vos deberías hacer lo mismo con Solcha y no molestarnos – dijo Mari haciéndole una guiñada y volviendo a besar a Pipe.
- La verdad que tenés razón – dijo el Pela mirándome fijo
- Callate vos, y Mari, deja de dar malas influencias – dije sonriendo
Reímos todos y los chicos seguían en la suya, olvidándose de que nosotros existíamos.
- Vayamos a buscar algo de tomar – le dije para no seguir viendo a mis amigos besarse en frente nuestro.
Sonrió, se paro y me tomó de la mano, entramos y nos costó pero por fin llegamos a donde estaban sirviendo bebidas. Pedimos coca para los dos y después fuimos a la pista donde estaba la gente bailando.
- Bailemos porfa – le dije con cara de buenita
- Soy de madera, linda – dijo alejándose.
- Bueno yo me voy a bailar con algún chico de esos – dije mientras me dirigía hacia un grupo de chicos.
- Ni se te ocurra – grito mientras agarraba mi brazo y me daba la vuelta.
- Ah, viste, entonces bailemos – dije burlándome
Bailamos un rato, y debo admitir que lo de “soy de madera” era puro verso, bailaba hermoso, tenia gracia y ritmo. Era perfecto, sin dudas. Cuando me cansé salimos al jardín y no había nadie, Pipe y Mari estaban en el otro patio y los demás chicos estaban bailando o sentados adentro.
- Al fin solos – dijo con una sonrisa compradora
Reí nerviosa. No me dio el tiempo de pensar, en seguida sentí sus suaves labios sobre los mios, era un sueño. Me besaba lenta y dulcemente. Me sentía volando, no sé porqué pero era tan hermoso. Su mano izquierda sostenía mi cara mientras su mano derecha acariciaba mi pelo. Yo me sostenía de su cuello. Estaba viviendo el momento mas lindo de toda mi vida, no podía bajar a tierra, estaba flotando, en las nubes… Lo amaba, eso es lo único que podía asegurar.

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