sábado, 17 de abril de 2010

thirteen

Empezó a llover, pero no me importó. No había chance de que volviera a lo de Mari o a mi casa aunque estuviera lloviendo, no me lo quería cruzar ni de casualidad. Me senté en una parada de ómnibus donde por lo menos no me mojaba tanto, aunque igual, llovía como nunca y me mojaba aunque esté sentada bajo un techito de madera. Subí los pies al banquito porque el piso también estaba re inundado y escondí mi cabeza entre las rodillas, hacia muchísimo frio. Me largue a llorar, me sentía tan sola, lo extrañaba mucho y quería estar en casa, calentita, mientras estaba por ahí perdida y sola y encima lloviendo. Pasaron 1 hora y yo seguía ahí, toda mojada, con frio, y obviamente, más sola que un perro. Había corrido y caminado tanto que me había perdido y no sabía cómo volver. De repente siento gritos como desesperados y me sobresalté, me paré y me llené los pies de agua, estaba asustada y no me importaba ni el frio ni la lluvia, ni nada. No se veía nadie, parecía no se… un desierto. Sentí claramente alguien gritando mi nombre, y pensé que estaba loca ya que sentía su voz pero no lo veía. En una lo veo venir corriendo gritando mi nombre.
- Mi amor – pensé
- SOOOOOOOOOOOL – seguía gritando, estaba empapado en agua y parecía que eso no le importaba.
No sabía si salir corriendo como una pendeja o esperarlo ahí, entonces me senté de nuevo abajo del techito que mucho no tapaba, porque te mojabas de todas formas, y cerré los ojos, no sabía lo que iba a pasar, si me iba a ver o qué pero lo sentía tan cerca que no podía dejar de verlo en mi mente, aún con los ojos cerrados.
- Sol, estas acá – era su voz. Abrí los ojos y lo miré pero no contesté.
- Estás helada – dijo mientras me abrazaba
- Si hace más de una hora que estoy acá – dije cortante rechazando su abrazo
- ¿Qué te pasa? – dijo preocupado
- NADA – grite
- Te voy a llevar a tu casa así te cambias, te vas a enfermar – me dijo levantándome y volviéndome a abrazar
- Gracias, pero prefiero que en mi casa no me vean en este estado – no tenía fuerzas para apartarme de él, entonces me quedé quieta, temblando de frio.
- Bueno perfecto, te llevo a lo de Mari.
- Ok, la verdad que no sé ni donde estamos – dije confundida
- Yo sí – dijo sonriendo
- Buenísimo – dije de mala gana
- ¿Preferís esperar a que pare la lluvia o vamos ahora? – preguntó
- Ahora, porque no creo que pare.
- Como quieras – dijo mientras salíamos
Empezamos a correr, para llegar más rápido y no mojarnos tanto, el me agarraba de la mano para que no me quedara atrás o si no me abrazaba para que no me moje tanto. Faltaba una cuadra, pero no podía ya caminar.
- Para, para, por favor. No puedo más – dije casi llorando
Me agarro la cara entre sus manos y me miró fijamente a los ojos, estaba a unos 10 centímetros de mi cara y sentía claramente su respiración como si fuese mía.
- ¿Estás bien? - dijo muy preocupado – Soy un idiota, como te voy a hacer correr así, perdóname.
- No me pidas perdón, estoy bien, cansada pero bueno. Y no sos un idiota, sos un divino porque haces esto por mí, GRACIAS – le dije sonriendo pero sin poder casi respirar.
Me dedicó una sonrisa enorme, me levantó en sus brazos y me llevó hasta la casa de Mari, como quien lleva a un bebé. Fue tan tierno. Yo lo abrazaba mientras él caminaba hasta la casa de mi amiga.
- Llegamos – dijo sonriendo cuando estábamos afuera de la casa de Mari. Pero no me bajó de sus brazos, yo seguía abrazándolo y nos miramos a los ojos por unos segundos hasta que me besó. Lenta y dulcemente mientras la lluvia seguía cayendo sobre nosotros. Estuvimos alrededor de 5 minutos besándonos bajo la lluvia hasta que empezó a caminar sin soltarme, sin separar sus labios de los míos y se sentó en un escalón que había antes de entrar a la casa de Mari, donde no había techo por lo tanto nos seguíamos mojando, pero eso era lo de menos, no me importó porque estaba besándolo, como nunca antes y bajo la lluvia, sueño de toda chica de mi edad. No quería que se terminara nunca ese beso soñado, entonces lo agarre más fuerte rodeando su cuello con mis brazos y me fui tirando hacia él hasta que quedamos los dos en el piso mojado, yo arriba de él y continuado ese beso que había comenzado hace unos 10 minutos atrás. Él me agarraba de la cara, corriéndome el pelo cuando era necesario y me besaba con tantas ganas que sentí que nunca me iba a soltar.
- Te amo – dije apenas separando mis labios 1 centímetro de los suyos.
Sonrió y me beso de nuevo, con más ganas aún y supuse que eso significaba un `Yo también´. Fue un beso tan mágico, tan real, tan largo, tan soñado que no se puede explicar con palabras, y si lo explico no es lo mismo que haberlo vivido.
- Mejor entremos y seguimos adentro – dije otra vez a 1 centímetro de sus labios y le guiñé un ojo.
- Me parece perfecto hermosa – dijo y lo besé otra vez.
Me paré y me abrazó, dejando atrás el momento y el beso más hermoso de toda mi vida.

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