lunes, 12 de abril de 2010

twelve

- Ay que tiernos que son – dijo una voz desde lejos.
Me separé de Peter para ver quién era. Ahí estaban Mari y Pipe, parados, cerca de nosotros, mirándonos.
- ¿Qué miran chusmas? – pregunté y se rieron los dos.
- Es que quedan tan lindos juntos- dijo mi amiga con una sonrisa
- Gracias – dijo Peter orgulloso
- Bueno chicos, ¿nos vamos? – preguntó Mari
- ¿Ya? – pregunté, pocas ganas tenia de irme, quería quedarme con él ahí, por siempre.
- Y, no se… son las 5 ya – contestó Mari
- Uh, paso volando – dije sin poder creer que ya eran las 5 de la mañana
- Y… cuando pasas bien el tiempo pasa rápido – dijo Peter con una sonrisa
- Tonto – dije y le di un beso
Nos fuimos caminando porque los 4 vivíamos cerca.
- Chicos, quédense a dormir en casa si quieren, mis padres y mi hermana no están – dijo Mari contenta
- Dale, vamos – dije riendo por la buena idea que se le había ocurrido a mi amiga
Cuando llegamos a lo de Mari, lo primero que hicimos fue comer algo, nos estábamos muriendo de hambre. Había galletitas, alfajores, torta, de todo.
- Que sueño que tengo- dije recostándome sobre el hombro de Peter.
- Si, ¿dormimos en los sillones o bajamos algunos colchones? – preguntó Mari
- No te preocupes mi amor, dormimos acá en los sillones - dijo Pipe besándola
- ¡Nosotros en este! – gritamos Peter y yo al mismo tiempo, eligiendo el sillón más grande y cómodo
- Que hijos de puta – dijo Pipe riéndose
Reímos todos y nos acomodamos en los dos sillones, obviamente en uno Pipe y Mari, y en el otro, yo y el Pela.
Cuando me desperté estaba sobre él, abrazada de su cuello y con mi cabeza apoyada en su pecho, él me abrazaba de la cintura. Era tan linda esa imagen que no me quería ni mover. Pero tuve que hacerlo porque quería ir al baño. Me traté de levantar lo más suavecito que podía porque no lo quería despertar. Me costó, pero por fin me pude parar y él ni se movió. Cuando me doy cuenta, Mari y Pipe estaban los dos en el piso, tirados, obviamente abrazados, pero no podía entender como no se daban cuenta de que estaban incómodos sobre el piso frío y duro. Por dentro me reí muchísimo y para ir al baño tenía que pasarles por arriba, y de hecho, salté por encima de los dos chicos que estaban ahí tirados en el piso. No sé cómo pero se habían caído del sillón en la noche, anda a saber que habrán hecho, pensé.
Me lavé los dientes con un cepillo mío que tenía en el baño de mi amiga para cuando me quedara a dormir, me lavé la cara y bajé a tomar algo. Cuando bajé Peter ya no estaba en el sillón.
- Uy, ¿y ahora donde se metió? – dije en voz suave
Obviamente Pipe y Mari seguían en el mismo lugar, en la misma posición, como si nada. Fui al baño de abajo a ver si mi Pela estaba ahí y no, no lo veía. Subí las escaleras y lo busqué en todos los cuartos hasta que lo encontré. Estaba en una habitación que no era ni de Mari, ni de la hermana ni de los papás, capaz que era para invitados o algo así. Estaba sentado en la cama, en silencio.
- Peter, ¿qué haces acá? – grité sin entender todavía que estaba haciendo ahí, solo.
- Ah, hola. Nada, estaba buscando el baño y estabas vos se ve porque estaba ocupado, entonces vine y me senté acá.
- Ah está bien. Ay sos tan lindo – dije acercándome y me senté a su lado. Él me miró serio y me iba a hablar pero lo interrumpí.
- Sh – dije bajito. Me recosté sobre el cabezal (creo que se dice así) de la cama, le agarré la mano y lo traje hacia mí, de manera que quedo sobre mí y lo besé, bien fuerte y lentamente. Sentí que se quería apartar, pero no lo podía soltar, va, no quería soltarlo por lo tanto lo agarré más fuerte. A pesar de que era en contra de su voluntad, fue un beso hermoso. Lo solté suavemente y lo abrasé, no sé porqué, pero me salió del alma, necesitaba un abrazo de él urgente. Lo abrasé y me largué a llorar. Todavía sigo sin entender porqué estaba yo llorando, pero como dije antes, me salió del alma.
- ¿Por qué lloras? – me preguntó preocupado sin soltarme.
- No sé, no me querías besar, siento que no me querés y yo como una pelotuda te beso, te abrazo y te molesto. Perdon enserio pero bueno – dije sin poder contener las lágrimas, no podía parar de llorar.
- No, perdóname a mí por no aclararte que por ahora no somos nada, osea no somos novios ni nada, y no te quiero lastimar sin saber si lo nuestro va a llegar a algo o no, más allá de que nos queremos – dijo con voz triste y ahora, mirándome a los ojos.
No sabía que decirle, me dieron unas ganas de matarlo, osea yo estaba segura de que eramos ALGO, digo… pasamos la noche juntos (abrazados en el mismo sillón) estuvimos juntos en la fiesta, ¿que chica en mi lugar no piensa que somos ALGO?
- Sos un tarado – le grité y me paré, decidida a irme.
- Para Sol- grito y me agarró del brazo antes de que pudiera irme de la abitación.
Me besó, apasionadamente, les juro, me agarraba fuerte la cara mientras quedábamos contra la pared, no sabía qué hacer, si seguirle el beso, si irme, si matarlo, pero obviamente él me puede entonces no hice otra cosa que apoyar suavemente mis manos sobre su espalda mientras él me seguía besando con ganas, con fuerza, no parecía él, estaba como… endemoniado. No sé si es esa la palabra justa, pero era extraño. Me dejó de besar pero seguía agarrando con fuerza mi cara, nos miramos a los ojos por unos segundos, yo llorando, él con una expresión triste.
- Perdón, este beso no quiere decir que cambie lo que te dije antes, sigo pensando lo mismo, pero necesitaba hacerlo, perdón – dijo sin soltarme.
- No parás de usarme – sacando sus manos de mi cara, con bronca.
Me fui corriendo y sentí que me seguía pero no me importó, estaba decidida a irme, no lo quería ver mas (por el momento) y salí corriendo de la casa de Mari llorando, no sabía a dónde iría pero seguramente, lejos de él.

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