viernes, 4 de marzo de 2011

Nunca quise.

Nunca quise tanto a nadie como vos. Por eso es que empiezo a dudar si seremos hermanos que nos separaron y nosotros sin saberlo nos volvimos a juntar. Tu sangre es roja, la mía también. Pero no me equivoco, algo tendremos que ver. Somos indios latinos con guitarra eléctrica y comunicados a través de Internet. Para odiar hay que querer, para destruir hay que hacer. Y estoy orgullosa de quererte romper la cabeza contra la pared. Y por todas esas cosas que tenemos en común hace tiempo ya marchaste de acá. Te cansaste de mi, yo me canse de vos, pero cuando nos miramos sabemos que no es verdad. Porque tanto te quise y tanto te quiero, siempre una marca tuya llevará mi corazón. Disculpa si te parece raro, pero comparto la opinión que escuché en una canción: Si lo amas déjalo ser, si lo quieres déjalo volar. Nunca fui tu patrón, no quisiera cambiarte, y no quiero que pierdas tu personalidad. Para dejar hay que beber, para morir primero hay que nacer. Siento ganas nuevamente de tirarme a tus pies y llevarte a mi morada otra vez. Si lo sembrás lo recoges, y si esperás vas a entender. Cuando las cosas salen como no las espero, la vida me hace más guerrera.

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